Ubicado en el barrio de Belgrano, este refugio cultural y gastronómico busca perfilarse como un referente para quienes buscan algo más que una salida tradicional.
Se trata de un espacio donde el ritual del té, el arte del Sumi-e y el diseño paisajístico proponen una pausa profunda en la dinámica urbana.
Bajo un diseño arquitectónico minimalista y sofisticado, el lugar ofrece una inmersión en la estética zen que se manifiesta principalmente en sus jardines internos.
La propuesta gastronómica de Kinzen es el corazón del proyecto y destaca por su enfoque de autor: Su carta ofrece desde la tradicional ceremonia Gong Fu Cha hasta variedades de tés seleccionados y una pastelería de vanguardia.
Bajo un diseño arquitectónico minimalista y sofisticado, el lugar ofrece una inmersión en la estética zen que se manifiesta principalmente en sus jardines internos.
La propuesta gastronómica de Kinzen es el corazón del proyecto y destaca por su enfoque de autor: Su carta ofrece desde la tradicional ceremonia Gong Fu Cha hasta variedades de tés seleccionados y una pastelería de vanguardia.
Esta oferta logra un equilibrio sutil entre técnicas e ingredientes de origen asiático y la sensibilidad local, integrando con naturalidad el café y el ritual del mate dentro de un entorno de diseño.
Más allá de su cocina, Kinzen funciona como un hub educativo donde se dictan cursos de disciplinas tradicionales como el Ikebana (diseño floral), el Sumi-e (pintura japonesa a tinta) y la confección de accesorios orientales.
Más allá de su cocina, Kinzen funciona como un hub educativo donde se dictan cursos de disciplinas tradicionales como el Ikebana (diseño floral), el Sumi-e (pintura japonesa a tinta) y la confección de accesorios orientales.



