APYCE amplía y consolida así el mapa barrial de las pizzerías emblemáticas de la Ciudad de Buenos Aires, incorporando establecimientos históricos que, muchas veces alejados de los principales circuitos turísticos, representan verdaderos puntos de encuentro social, cultural y gastronómico en cada barrio.
Estas pizzerías fueron -y continúan siendo- protagonistas fundamentales en la construcción de la identidad de la pizza porteña, una expresión gastronómica con características propias y reconocimiento internacional.
A través de esta distinción, se busca poner en valor su trayectoria, preservar las técnicas tradicionales de elaboración, destacar su aporte cultural y social, y fortalecer su atractivo como patrimonio turístico y gastronómico de la ciudad.
La iniciativa también reafirma el rol de la pizza como una de las comidas más representativas y populares de la Argentina: un símbolo de encuentro, tradición, trabajo y pertenencia que trasciende las grandes avenidas y vive con fuerza en cada barrio porteño.
Los diez establecimientos que suman la distinción son: El Cedrón (Mataderos), Los Maestros (Barrio Norte), Pirilo (San Telmo), Los Campeones (Barracas), San Carlos (Caballito), Torino Norte (Paternal), Pizzería José (Devoto), Palacio de la Pizza (Microcentro), El Trébol 1969 (Villa Crespo) y San Antonio (Boedo).
Este reconocimiento continuará próximamente con nuevas distinciones a pizzerías tradicionales del interior del país, con el objetivo de seguir visibilizando y preservando el patrimonio pizzero argentino.
El Cedrón (Fundada en 1935): Ubicada en Mataderos, adquirida por Manuel Cedrón. Consolidada desde los años 60 como ícono barrial, mantiene hasta hoy su esencia de pizzería tradicional porteña y punto de encuentro de vecinos. Reconocida por su historia y valor cultural, fue declarada Sitio de Interés Cultural por la Legislatura de la Ciudad en 2013. Su identidad combina tradición, recetas históricas y un fuerte arraigo con la vida social y gastronómica de Buenos Aires.
Los Maestros (1941): Su propuesta mantiene el espíritu de las clásicas pizzerías de barrio, con elaboración propia y fuerte identidad porteña. Conjugando el esmero y dedicación de verdaderos "maestros pizzeros" con los conceptos más modernos de higiene, calidad y servicio, han sabido ganarse un lugar de privilegio en el competitivo mundo de la pizza y la empanada. Reconocida por su gran cantidad de variedades y su estilo de pizza al molde y a la piedra, fusionando las raíces italianas de la pizza con una impronta argentina. Hoy es un punto de referencia en Barrio Norte y Recoleta.
Pirilo (1932): Ubicada en el corazón de San Telmo, fue fundada por una familia de inmigrantes italianos y se convirtió en un verdadero ícono barrial. Su pequeño local sobre la calle Defensa mantiene intacta la esencia original: sin mesas, se come de pie, al paso, como en las antiguas friggitorias genovesas. Con recetas tradicionales, horno a leña y elaboración artesanal, conserva el estilo de sus orígenes sin procesos industriales. Hoy es un clásico porteño que resume historia, identidad y cultura popular de Buenos Aires.
Los Campeones (1954): Ubicada en Barracas, fue fundada por cuatro amigos apasionados por la pizza y el fútbol, origen que inspira su nombre. Con el tiempo se consolidó como un emblema barrial y punto de encuentro para vecinos y público futbolero de la zona sur. Mantiene su esencia, mantiene una elaboración artesanal en horno a leña y el estilo clásico de la pizza porteña. Hoy es considerada una institución de Buenos Aires, con más de siete décadas de historia, tradición y fuerte identidad cultural.
La iniciativa también reafirma el rol de la pizza como una de las comidas más representativas y populares de la Argentina: un símbolo de encuentro, tradición, trabajo y pertenencia que trasciende las grandes avenidas y vive con fuerza en cada barrio porteño.
Los diez establecimientos que suman la distinción son: El Cedrón (Mataderos), Los Maestros (Barrio Norte), Pirilo (San Telmo), Los Campeones (Barracas), San Carlos (Caballito), Torino Norte (Paternal), Pizzería José (Devoto), Palacio de la Pizza (Microcentro), El Trébol 1969 (Villa Crespo) y San Antonio (Boedo).
Este reconocimiento continuará próximamente con nuevas distinciones a pizzerías tradicionales del interior del país, con el objetivo de seguir visibilizando y preservando el patrimonio pizzero argentino.
El Cedrón (Fundada en 1935): Ubicada en Mataderos, adquirida por Manuel Cedrón. Consolidada desde los años 60 como ícono barrial, mantiene hasta hoy su esencia de pizzería tradicional porteña y punto de encuentro de vecinos. Reconocida por su historia y valor cultural, fue declarada Sitio de Interés Cultural por la Legislatura de la Ciudad en 2013. Su identidad combina tradición, recetas históricas y un fuerte arraigo con la vida social y gastronómica de Buenos Aires.
Los Maestros (1941): Su propuesta mantiene el espíritu de las clásicas pizzerías de barrio, con elaboración propia y fuerte identidad porteña. Conjugando el esmero y dedicación de verdaderos "maestros pizzeros" con los conceptos más modernos de higiene, calidad y servicio, han sabido ganarse un lugar de privilegio en el competitivo mundo de la pizza y la empanada. Reconocida por su gran cantidad de variedades y su estilo de pizza al molde y a la piedra, fusionando las raíces italianas de la pizza con una impronta argentina. Hoy es un punto de referencia en Barrio Norte y Recoleta.
Pirilo (1932): Ubicada en el corazón de San Telmo, fue fundada por una familia de inmigrantes italianos y se convirtió en un verdadero ícono barrial. Su pequeño local sobre la calle Defensa mantiene intacta la esencia original: sin mesas, se come de pie, al paso, como en las antiguas friggitorias genovesas. Con recetas tradicionales, horno a leña y elaboración artesanal, conserva el estilo de sus orígenes sin procesos industriales. Hoy es un clásico porteño que resume historia, identidad y cultura popular de Buenos Aires.
Los Campeones (1954): Ubicada en Barracas, fue fundada por cuatro amigos apasionados por la pizza y el fútbol, origen que inspira su nombre. Con el tiempo se consolidó como un emblema barrial y punto de encuentro para vecinos y público futbolero de la zona sur. Mantiene su esencia, mantiene una elaboración artesanal en horno a leña y el estilo clásico de la pizza porteña. Hoy es considerada una institución de Buenos Aires, con más de siete décadas de historia, tradición y fuerte identidad cultural.
San Carlos (1968): Ubicada en Caballito sobre Avenida Rivadavia y Avenida La Plata, es considerada un templo de la "Pizza Argentina". Fundada en 1968 por dos inmigrantes (uno español y uno italiano), se especializa en pizza al molde y a la piedra. Hoy es una de las pizzerías más virales del país. Entre sus leyendas y platos icónicos se encuentra el de la fugazzeta de quesos gratinados que nació durante un apagón en el 74 y la mítica pizza de 7 quesos del 2012, conocida por comerse empezando por el borde.
Más de cinco décadas después, el local sigue utilizando el mismo horno de ladrillos encendido en 1968, atrayendo a una clientela diversa y abriendo casi todo el día (de seis de la mañana a dos de la madrugada).
Torino Norte (1968): En el barrio de La Paternal, es un clásico porteño fundado por descendientes de inmigrantes italianos y españoles. Se consolidó como un punto de encuentro barrial, manteniendo su histórica esquina sobre Av. Juan B. Justo y Av. San Martín. Conserva recetas tradicionales y una elaboración 100% artesanal con materias primas de calidad. Con más de medio siglo de trayectoria, sigue siendo referencia de la pizza porteña y símbolo de identidad gastronómica en La Paternal.
Pizzería José (1943): En Villa Devoto, es un clásico porteño fundado por el inmigrante italiano José Pipián. Se consolidó como un punto de encuentro barrial, turístico, manteniendo intacta la tradición de la pizza al molde y media masa. El ambiente conserva una estética clásica, casi detenida en el tiempo, con fuerte identidad familiar y fidelidad de generaciones. Hoy es una institución gastronómica que combina abundancia, tradición y esencia auténticamente porteña.
El Palacio de la Pizza (1956): Sobre la Av. Corrientes, forma parte del histórico corredor gastronómico ligado al auge teatral del centro porteño. Con su amplio salón, barra para comer de pie y horno a la vista, conserva intacta la estética y dinámica de la “calle que nunca duerme”. Es reconocida por su pizza al molde, abundante y fiel al estilo tradicional de Buenos Aires. Frecuentada antes o después del teatro, se mantiene como un clásico que resume la identidad nocturna y cultural de la ciudad.
El Trébol 1969 (1969): En el límite entre Almagro y Villa Crespo. Su nombre proviene de una antigua agencia de lotería familiar, símbolo de “buena suerte”, que funcionaba en el lugar antes de la pizzería. Nacida como un pequeño local al corte con mostrador y barra, creció por la fama de sus pizzas hasta transformarse en un clásico barrial. Mantiene su identidad tradicional, con elaboración artesanal, hornos históricos y fuerte continuidad familiar a lo largo de generaciones
San Antonio (1954): Se encuentra en el barrio de Boedo, es un verdadero clásico porteño que desde que abrió sus puertas forma parte del ADN gastronómico de la zona. Con décadas de trayectoria, se consolidó como punto de encuentro vecinos, celebraciones, manteniendo una fuerte identidad barrial y tradición familiar. Con un estilo clásico, combina elaboración artesanal, horno tradicional y el espíritu auténtico de las pizzerías de Boedo.
Más de cinco décadas después, el local sigue utilizando el mismo horno de ladrillos encendido en 1968, atrayendo a una clientela diversa y abriendo casi todo el día (de seis de la mañana a dos de la madrugada).
Torino Norte (1968): En el barrio de La Paternal, es un clásico porteño fundado por descendientes de inmigrantes italianos y españoles. Se consolidó como un punto de encuentro barrial, manteniendo su histórica esquina sobre Av. Juan B. Justo y Av. San Martín. Conserva recetas tradicionales y una elaboración 100% artesanal con materias primas de calidad. Con más de medio siglo de trayectoria, sigue siendo referencia de la pizza porteña y símbolo de identidad gastronómica en La Paternal.
Pizzería José (1943): En Villa Devoto, es un clásico porteño fundado por el inmigrante italiano José Pipián. Se consolidó como un punto de encuentro barrial, turístico, manteniendo intacta la tradición de la pizza al molde y media masa. El ambiente conserva una estética clásica, casi detenida en el tiempo, con fuerte identidad familiar y fidelidad de generaciones. Hoy es una institución gastronómica que combina abundancia, tradición y esencia auténticamente porteña.
El Palacio de la Pizza (1956): Sobre la Av. Corrientes, forma parte del histórico corredor gastronómico ligado al auge teatral del centro porteño. Con su amplio salón, barra para comer de pie y horno a la vista, conserva intacta la estética y dinámica de la “calle que nunca duerme”. Es reconocida por su pizza al molde, abundante y fiel al estilo tradicional de Buenos Aires. Frecuentada antes o después del teatro, se mantiene como un clásico que resume la identidad nocturna y cultural de la ciudad.
El Trébol 1969 (1969): En el límite entre Almagro y Villa Crespo. Su nombre proviene de una antigua agencia de lotería familiar, símbolo de “buena suerte”, que funcionaba en el lugar antes de la pizzería. Nacida como un pequeño local al corte con mostrador y barra, creció por la fama de sus pizzas hasta transformarse en un clásico barrial. Mantiene su identidad tradicional, con elaboración artesanal, hornos históricos y fuerte continuidad familiar a lo largo de generaciones
San Antonio (1954): Se encuentra en el barrio de Boedo, es un verdadero clásico porteño que desde que abrió sus puertas forma parte del ADN gastronómico de la zona. Con décadas de trayectoria, se consolidó como punto de encuentro vecinos, celebraciones, manteniendo una fuerte identidad barrial y tradición familiar. Con un estilo clásico, combina elaboración artesanal, horno tradicional y el espíritu auténtico de las pizzerías de Boedo.

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