Una leve mejora en el consumo de vinos se registró en el inicio de 2026 en términos de volumen, pero con una caída persistente en los segmentos de mayor valor agregado, según un trabajo del Centro de Economía Política Argentina (CEPA).
En marzo, los despachos al mercado interno crecieron 8,4% interanual y el consumo per cápita 8,2%; y, en el acumulado enero–marzo, el volumen aumentó 1,5% y el consumo per cápita, 1,3%, marcando una mejora respecto de meses previos.
De acuerdo con los datos de comercialización publicados por el Instituto Nacional de Vitivinicultura (INV), en marzo las ventas de vino en el mercado interno alcanzaron un volumen de 603.391 hl; y, en el primer trimestre de 2026, la venta de vino acumulada alcanzó 1.667.814 hl.
El crecimiento del consumo se explica principalmente por los vinos sin mención varietal (+5,8% acumulado) y otros segmentos de menor precio, mientras que los varietales -de mayor valor agregado- caen 10%, confirmando un desplazamiento hacia opciones más accesibles.
Según la consultora, el aumento del consumo se apoya en segmentos de menor precio relativo, lo que restringe la capacidad de recomposición de ingresos del sector y mantiene la presión sobre los márgenes.
Mendoza consolida su liderazgo con más del 90% de los despachos y un crecimiento superior al promedio (+11,3% acumulado), mientras que otras provincias presentan caídas significativas, destacándose San Juan (-52%), profundizando la concentración del circuito comercial.
El complejo vitivinícola argentino se desarrolla en 20 provincias del país, pero Mendoza concentra 71,4% del total de hectáreas implantadas, siendo la provincia con mayor superficie, producción y número de agentes productores presentes en su territorio.
El fuerte crecimiento de las importaciones de vinos fraccionados en 2025 introduce una mayor competencia en góndola en los segmentos de mayor valor agregado, en un contexto de recuperación aún débil del consumo interno.
En 2025, las importaciones de vino alcanzaron los 18.274 hl, lo que representa una caída del 60,2% interanual respecto de 2024; sin embargo, los vinos fraccionados registraron un crecimiento del 339,6% interanual, y si se consideran exclusivamente los vinos, la variación alcanza el 406,9%.
La leve mejora reciente no revierte la tendencia descendente de largo plazo del consumo per cápita, afectado por la pérdida de poder adquisitivo y por cambios en los hábitos de consumo, con mayor competencia de bebidas sustitutas, advirtió el informe.
La recuperación observada en 2026 es parcial y se sostiene en segmentos de menor precio y el principal desafío radica en revertir la caída de los varietales y mejorar el valor promedio de comercialización, condición necesaria para una recuperación sostenible del sector, concluyó CEPA.

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