Este reconocimiento impulsa la diferenciación productiva, protege su origen y fortalece la inserción internacional de alimentos argentinos.
Con este paso, Argentina amplía su mapa de alimentos con identidad territorial y refuerza una estrategia orientada a posicionar productos diferenciados en los mercados.
La medida protege el nombre del producto, certifica su vínculo con el territorio y habilita el uso del sello IG, herramienta clave para diferenciar alimentos y agregar valor en origen.
El nuevo reconocimiento incorpora al queso producido en Tafí del Valle y El Mollar al sistema nacional de indicaciones geográficas y denominaciones de origen, que ya distingue a productos como la yerba mate, el cordero patagónico, el salame de Tandil, el aceite de oliva de Mendoza y de San Juan y el té argentino, entre otros.
El Queso de Tafí del Valle se destaca por su perfil sensorial equilibrado, con notas lácticas, matices de manteca y oliva, y una textura firme lograda a partir de un proceso de maduración mínimo de 30 días.
Se comercializa en hormas cilíndricas de entre 0,5 y 3 kilos, con corteza natural y masa compacta, aclara la cartera agropecuaria.
A nivel mundial, las indicaciones geográficas se consolidan como una de las herramientas más relevantes para proteger y valorizar alimentos vinculados a su origen.
A nivel mundial, las indicaciones geográficas se consolidan como una de las herramientas más relevantes para proteger y valorizar alimentos vinculados a su origen.
Además de resguardar la reputación de los productos, estos sellos forman parte de acuerdos comerciales entre países y bloques, donde su reconocimiento mutuo facilita el acceso a mercados y fortalece la competitividad.
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