Con 24 meses en barrica de roble francés y más de cinco años de estiba en bodega antes de salir al mercado, se elaboraron sólo 3.150 botellas y 500 Magnum únicas.
"Representa años de observación, paciencia y convencimiento, de una búsqueda concreta: encontrar en el viñedo el lugar exacto donde concentración, frescura y estructura conviviesen naturalmente", afirman desde la bodega.
Su perfil de suelo más restrictivo, con piedras de mayor tamaño, menor presencia de suelo fino y una estructura más compacta, generan naturalmente menor vigor, bajos rendimientos y una madurez más lenta y homogénea.
Su perfil de suelo más restrictivo, con piedras de mayor tamaño, menor presencia de suelo fino y una estructura más compacta, generan naturalmente menor vigor, bajos rendimientos y una madurez más lenta y homogénea.
Sobre ese lugar se realizó además un trabajo agronómico extremadamente preciso: poda orientada al equilibrio, trabajos en verde para limitar rendimientos, búsqueda de homogeneidad en madurez, cosecha manual, selección de racimos, elaboración en pequeños recipientes y maceraciones prolongadas.
De color rojo rubí profundo con destellos violáceos, reflejo de su evolución y prolongada guarda en botella; notas de chocolate amargo y, en distintas capas, pimienta negra, ciruelas maduras y un sutil toque mentolado; taninos firmes y elegantes que aportan estructura sin perder la frescura; intenso y elegante, con un final largo y persistente.
"El resultado no es solamente un vino de guarda: Es un vino soñado para atravesar el paso del tiempo", resaltan desde la bodega.

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