Mostrando entradas con la etiqueta INTA. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta INTA. Mostrar todas las entradas

sábado, 13 de febrero de 2021

La vitivinicultura argentina renovó sus metas estratégicas

El sector vitivinícola argentino actualizó su Plan Estratégico Vitivinícola (PEVI) con vistas a 2030, que busca diseñar acciones integrales y promotoras del desarrollo y la innovación para esta industria para la próxima década, con eje en la sostenibilidad, fundamentalmente social.
Este trabajo, del que participaron técnicos, profesionales y dirigentes de los sectores público, privado y académico, con reuniones presenciales y encuentros virtuales, se dará a conocer el próximo 6 de marzo en el INTA de Luján de Cuyo en el tradicional desayuno de vendimia de la Coviar.
Con una lectura crítica del PEVI 2020, la actualización del plan contiene seis objetivos que apuntan a la sostenibilidad económica, ambiental y social: mercados externo e interno; rentabilidad, productividad y calidad; enoturismo; y objetivos social y ambiental.
Para 2030 se espera que las ventas al mercado doméstico alcancen los 1.000 millones de litros, las exportaciones de vino fraccionado 250 millones de litros por US$ 1.000 millones, las exportaciones de vino a granel los 150 millones de litros por US$ 100 millones, las exportaciones de jugo de uva concentrado las 150.000 toneladas por US$ 150 millones, las exportaciones de pasas de uva las 50.000 toneladas por US$ 100 millones y las exportaciones de uva de mesa las 15.000 toneladas por US$ 30 millones, totalizando exportaciones por US$ 1.380 millones.
"Se trata de metas ambiciosas pero cumplibles, necesarias para ordenar y conducir esfuerzos; y marcar así un camino plural y conjunto, que busca el crecimiento de todos los actores de la vitivinicultura argentina", consideró la Coviar.
Además de buscar aumentar el volumen y valor de las exportaciones y los mercados de destino de la producción del sector, así como el consumo interno, el renovado plan promueve mejorar la distribución, la productividad y la eficiencia de la producción primaria e industrial y la calidad de los productos derivados de la vid.
Y, al mismo tiempo de desarrollar y promover el enoturismo en todas las regiones vitícolas argentinas, el plan aspira a promover la sostenibilidad social en la vitivinicultura con la inclusión de todos los actores y lograr la optimización del uso de los recursos mediante modelos sostenibles en la producción primaria, la industrial y el consumo.
Todas estas metas serán auditables en forma anual y serán rediscutidas cada tres años en los foros sectoriales, remarcaron desde la Coviar.
La actualización del PEVI "nos encuentra en un contexto que se caracteriza por cambios profundos y acelerados que afectan a los sistemas y modelos productivos; esto representa un desafío, así como también demanda la necesidad de respuestas que permitan hacer de nuestra viticultura una actividad sostenible", concluyó la entidad.

jueves, 8 de octubre de 2020

Semana del Torrontés: Un blanco singular, 100% argentino

La Semana del Torrontés 2020 se celebra del 12 al 19 de octubre en todo el país con muchas actividades, especialmente en las provincias vitivinícolas que lo elaboran -La Rioja, Salta, Mendoza- y también en modo virtual.
En el mundo vitivinícola, cada país, cada región, quiere diferenciarse en una búsqueda de identidad; además del Malbec, la Argentina encontró en el Torrontés Riojano el cepaje blanco emblemático; variedad originada en el país, con un desarrollo único en Argentina y un enorme potencial. 
Según Carlos Catania, del Centro de Estudios Enológicos del INTA en Mendoza, "las primeras plantaciones se realizaron en los alrededores de las Sierras de Famatina, en La Rioja; posteriormente, se implantó en los Valles Calchaquíes, desde donde se difundió al resto de las regiones vitivinícolas". 
Hoy, el Torrontés -junto con la Pedro Ximénez- es la variedad blanca más extendida en el país y, sin duda, un emblema de singularidad. 
En 1987 los vinos argentinos participaron en el Challenge Internacional del Vino y de las Artes (CIVART), Concurso Internacional de Vinos que se realizó en la ciudad de Bourg Sur Gironde, a 35 kilómetros al norte de Bordeaux, Francia. 
En este certamen los vinos argentinos ganaron cinco medallas de oro y el denominado "Oscar Vitivinícola" con el Torrontés -variedad hasta el momento considerada "de baja calidad enológica"- de la bodega riojana Nacarí.
Aunque se remonta a la época de la conquista, su genealogía es reciente: En 2003 Cecilia Agüero (Universidad de California, Davis), José Rodríguez y Liliana Martínez (Universidad Nacional de Cuyo) identificaron el origen del Torrontés Riojano.
"Como muchas otras uva criollas, la Torrontés Riojano se originó por el cruzamiento de variedades que trajeron los colonizadores XVI y luego los jesuitas, en el siglo XVII; de este cruzamiento se originó todo un abanico de uvas criollas: entre ellas el Torrontés Riojano y el Sanjuanino", afirmó Simón Tornello, de la Agencia de Extensión Rural Calingasta del INTA San Juan. 
Desde Mendoza, Santiago Sari -de la Planta Piloto de Vinos del INTA Mendoza- precisó que "los padres del Torrontés son la variedad blanca Moscatel de Alejandría y la variedad tinta -llamada 'uva negra' durante mucho tiempo- Listán Prieto o Criolla Chica".
"Torrontés Riojano y Torrontés Sanjuanino son hermanos fruto de ese cruzamiento; el Torrontés Mendocino nace de la Moscatel de Alejandría pero aún no se ha establecido el otro padre", dice Gustavo Aliquo, del equipo de Recursos Genético de la Estación Experimental del INTA Mendoza.
"Existen descritas y reconocidas tres variedades de Torrontés, completamente diferentes entre ellas: el Torrontés Riojano, el Sanjuanino y el Mendocino; denominaciones que no hacen referencia al lugar donde se cultiva, ya que las tres pueden encontrarse en las diferentes zonas vitivinícolas de Argentina", subraya Viviana Mitchel, de la Cooperativa La Riojana. 
Sari precisa que "el Sanjuanino y el Mendocino no presentan aptitud enológica" ya que los granos del racimo no son aromáticos; "la variedad utilizada para elaborar vinos es el Torrontés Riojano, que presenta gran plasticidad para obtener vinos de calidad y altamente aromáticos", agrega Mitchel. 
El Torrontés Riojano representa alrededor del 4% del total de la superficie vitivinícola argentina, con unas 7.700 hectáreas registradas en 2019, según datos del Instituto Nacional de Vitivinicultura (INV).
La provincia de Mendoza tiene la mayor superficie de esta variedad: 3.474,5 hectáreas; le siguen La Rioja con poco más de 2.000 hectáreas; Salta tiene 915; San Juan, 816 hectáreas; Catamarca, casi 350 hectáreas; y hay pequeños viñedos de Torrontés en la Patagonia: 76 hectáreas en Río Negro y 12 hectáreas en Neuquén. 
En 2017, el INV advirtió que "la tendencia indica que la comercialización total de vinos varietales elaborados con Torrontés ha crecido en los últimos 10 años 18,5%".
"En 2017, 37% de los vinos varietales elaborados con Torrontés se exportó y el 63% se comercializó en el mercado interno; se evidencia una tendencia creciente en las ventas de estos varietales hacia el mercado externo, con un incremento de 5,2% en los últimos 10 años, mientras que el volumen comercializado en el mercado local creció 28,1% respecto de 2008", añade.
En 2018 -siempre según el INV- se despacharon 125.531 hectolitros de Torrontés Riojano al mercado interno, 7% del despacho total; y fue la cuarta variedad más exportada, con 54.241 hectolitros, por un valor FOB de a US$ 13,4 millones.
En 2017 los vinos varietales puros Torrontés se exportaron principalmente a Estados Unidos, seguido por Canadá, Suecia, Reino Unido y Alemania; en cortes, los principales destinos fueron Dinamarca, Suecia, Canadá y Reino Unido.
Agrónomos, enólogos y degustadores coinciden en que el Torrontés Riojano es una variedad muy plástica, que se ha adaptado muy bien a diferentes regiones -especialmente a las zonas más cálidas- y que permite obtener vinos tranquilos, dulce natural, espumantes, gasificados y cosecha tardía. 
"Es un vino con mucha intensidad aromática; sus descriptores recuerdan a los moscateles y la flor de azahar (flor de naranjo) es uno de los más típicos; aparecen también la flor de jacinto y la rosa"; y otros agregan "ruda, melón, pomelo rosado, banana, durazno, manzana verde, orégano, cáscara de naranja, miel y manzanilla".
Para Sari, "los perfiles de los Torrontés Riojano de diferentes regiones de Argentina son distintos"; "los expertos en degustación aprecian diferencias entre los Torrontés Riojanos de las diferentes regiones: en general, los de Salta son más florales, en tanto que los de La Rioja son más frutales", completa Mitchel.

sábado, 11 de enero de 2020

Distinción internacional para un libro del INTA

El libro “Alimentos y cocinas regionales de América” publicado por Ediciones INTA fue elegido como mejor ejemplar de gastronomía presentado en 2019 en la Argentina en los premios Gourmand World Cookbook Awards.
Con una mirada interdisciplinaria, recopila los saberes relacionados con los alimentos en el territorio americano, a partir de las múltiples voces que participaron del Primer Foro de Alimentos y Cocinas Regionales de América realizado en Buenos Aires en 2017.
En este sentido, Claudia Bachur, directora del Foro de Alimentos y Cocinas Regionales de Américas, señaló que el libro refleja el desarrollo de un acontecimiento que permitió “unir en un mismo espacio a representantes de muchos de los países de nuestra hermosa América”.
La publicación, que se propone conocer, entender y promover los saberes relacionados con los alimentos en el continente americano, está enfocada en los productos, las recetas y las historias, al tiempo que prioriza la voz de sus protagonistas, “personas que desde la tierra y la cocina mantienen vigentes los hábitos y las tradiciones que construyen nuestra identidad continental”, apuntó Bachur.
Gustavo Ciuffo, editor del área de publicaciones del INTA, explicó que el libro fue editado en formato papel y digital, “porque apostamos fuertemente por equilibrar los canales de promoción y difusión de nuestras publicaciones”.
“Como organismo del Estado, tenemos el compromiso de que lo que producimos llegue al mayor número posible de lectores y lectoras”, añadió.
Ciuffo destacó la labor de Ediciones INTA de los últimos años: “La alta producción intelectual de nuestros técnicos e investigadores hace que el INTA genere un abanico de materiales científicos que, en el caso de los libros, llega a un promedio de 80 por año”.
Los premios Gourmand World Cookbook Awards distinguen a los mejores libros de comida y vino del mundo y suelen ser comparados con los Oscar por el periodismo especializado.
El trabajo de Ediciones INTA, que competirá junto con otros títulos seleccionados del mundo en una segunda ronda del certamen, cuyo ganador de los premios se conocerá a mediados del 2020 durante las celebraciones por los 25 años del concurso, de manera simultánea en China y París

jueves, 27 de junio de 2019



Los productos de la Región Cuyo se lucieron en el Piso 9 del CCK

Los platos elaborados con productos de las provincias de Mendoza y San Juan protagonizaron la cena "Del Territorio al Plato" Región Cuyo organizada por el INTA y la Fundación ArgenINTA en el restaurante Piso 9 del CCK.
En la cena, los productores asistidos por el INTA y los cocineros Mauricio Barón y Julio Cruz, de San Juan; y Sebastián Weigandt, Ana Paula Gutiérrez y Lucas Bustos, de Mendoza, junto al anfitrión Martín Molteni, contaron su experiencia.
Mediante las cenas de “Del Territorio al Plato” el INTA se proponen posicionar, promocionar y difundir los productos típicos de los distintos territorios; favorecer el acceso a mercados de los pequeños y medianos agricultores; y contribuir a generar conocimientos sobre los procesos identitarios que se gestan a partir de los productos y la gastronomía.
Previo a la cena se realizó una DEMO en la que productores de la región cuyana, que vinieron especialmente para el evento, charlaron y contaron su experiencia al resto de los invitados. 
Ellos son: por la provincia de Mendoza, Bruno Gil, de “Cooperativa Cosechas”, productor que comercializa tomate; Julio Rodríguez, presidente de“Agricultores del Valle”, productor oreganero; Luis Pérez, productor del secano del este de Mendoza, comercializa el chivo; Federico Silvapintos, de “Azafrán Mendoza”, productor de azafrán en San Carlos, Valle de Uco, Mendoza; Ángel Ferrero, representante de la “Asociación de Vinos Caseros Zona Este de Mendoza”; Matias Grazioli, productor de ajo; y Gabriel Jofré, miembro de la Organización territorial MalalWeche, donde comercializan sus productos caprinos bajo el nombre Kume Matrü.
Por la provincia de San Juan, Jorge González, miembro de la Asociación Civil Pequeños Productores de Melón de Tres Esquinas; Inés Marcelina Maza, responsable del área de industrias y profesora de la Escuela Agrotécnica Sarmiento; Juan Sierra, productor de aceitunas y aceite de oliva, de laAsociación de Productores Olivícolas Familiares; y Andrés Luis Biscaisaque, deEVICa, elaboradores de vinos caseros y artesanales del Departamento Calingasta.
El público acompañó a los cocineros a la cocina y escucharon cómo es que logran poner en valor e integrar los productos a sus preparaciones: Los cocineros que participaron fueron Mauricio Barón y Julio Cruz, por la provincia de San Juan; y Sebastián Weigandt, Ana Paula Gutiérrez y Lucas Bustos, por Mendoza.
Juan Balbín, presidente del INTA, celebró que puedan llevarse a cabo acciones dirigidas al reconocimiento del territorio federal gracias al esfuerzo institucional: “Apostamos a ser un nexo entre la producción, la gran cultura que tenemos, la historia, los cocineros y las potencialidades de desarrollo que genera el turismo”, afirmó.
En este sentido, profundizó en la articulación de la producción con las gastronomías regionales y los circuitos turísticos: “El turismo tiene la potencialidad de generar oportunidades en sectores que hoy están en lugares alejados de la urbe de Buenos Aires; es nuestra responsabilidad poner en valor la riqueza de las regiones”, observó Balbín.
A su turno, Hugo García, director ejecutivo de la Fundación ArgenINTA, destacó: “El programa Del Territorio al Plato es una propuesta innovadora que, más allá de la cena, involucra una multiplicidad de actividades orientadas a dinamizar las cadenas de valor entre la producción primaria de alimentos, la gastronomía y el turismo”.
Al mismo tiempo, aseguró que “este despliegue permite recuperar el trabajo del INTA en el territorio a escala federal”: Las principales líneas de acción están basadas en asistencia técnica, articulación y comunicación con el propósito de valorizar los alimentos regionales, en especial aquellos elaborados por productores familiares.
En este sentido, Claudia Bachur –referente del programa Del Territorio al Plato– resaltó la articulación del INTA y “las distintas estrategias que lleva adelante en todo país para dinamizar la cadena de valor de los alimentos regionales entre la producción y el consumo y promover la valorización del patrimonio cultural, la innovación productiva, la mejora de la competitividad y de la calidad de vida de las familias”.
De acuerdo con Bachur, “el crecimiento de estas experiencias contribuye a motorizar la economía local a través de la diversificación de la actividad económica del territorio y el fortalecimiento del capital social”.
El chef anfitrión Martín Molteni recibió a los cocineros de Cuyo e ideó junto a ellos los platos que se sirvieron. 
"Armar el menú de la Región de Cuyo fue un lindo desafío; nos permitió viajar por el territorio a través de las charlas que tuvimos con los cocineros y los productores para poder desarrollar una propuesta que fuera representativa de cada área", dijo Molteni.
Para la recepción y entrada, la carta incluyó Masa frita, Piecitos de cabrito escabechados; Pan de grasa, Jamón crudo curado, Pimentón; Trucha de dique marinada, Chutney de pera; Tostada de pistacho, Quesillo de cabra, Dulce de tomate y Chichoca de tomates, Tomaticán y Rúcula joven, entre las opciones frías. 
Y, entre las calientes, Carne a la masa; Empanadita de carne mendocina; Empanadita frita de queso, verdeo, ají; Arancini de aceitunas fritas, Emulsión de oliva y Punta de espalda sobre foccaccia y Concentrado de pimiento. 
El plato principal estuvo compuesto por dos pasos: elprimero, Cabrito larga cocción, concentrado de tomate conserva, orégano, azafrán, ajos confitados y humita; y el segundo, Dulce membrillo, crema mascarpone, oliva extra virgen y crujientes de semillas. 
Para el postre: Macaron, Ganache de chañar, Trufas de mistol y Alfajor de algarroba.
La velada se completó con una degustación de vinos regionales elaborados a partir de variedades de uvas criollas seleccionadas, que fueron especialmente preparados para la cena por enólogos del INTA Mendoza.
Durante la cena, se entregaron distinciones a actores que trabajan en la valorización de alimentos y cocinas regionales: Magda Choque Vilca por su labor en la preservación de los sabores andinos y en la iniciativa Del Territorio al Plato desde el comienzo; el equipo de producción del programa Cocineros Argentinos (TV Pública); Máximo Bontempo, gerente de Comunicación Institucional del INTA; Hugo García, de la Fundación ArgenINTA, y Gustavo Santos, secretario de Turismo de la Nación, representado por Alejandro Lastra, a cargo de la secretaría de Desarrollo y Promoción Turística.

sábado, 29 de septiembre de 2018

"Alma Rural", almacén del INTA en el Patio de la Madera de Rosario, cumplió un año

"Alma Rural", almacén del INTA dedicado a la comercialización de más de 700 alimentos elaborados por emprendedores de pequeña y mediana escala instalado en el Patio de la Madera de Rosario, celebró su primer aniversario.
"La iniciativa se convirtió en una herramienta transversal para favorecer el desarrollo productivo, comercial y sociocultural de Micro, Pequeñas y Medianas Empresas (MiPyMEs) de todo el país", aseguró el director ejecutivo de la Fundación ArgenINTA, Hugo García.
A iniciativa del municipio y del gobierno santafesino con el asesoramiento técnico de la Fundación ArgenINTA, el Pato de la Madera de Rosario se transformó en un paseo gastronómico para la ciudad.
Según García, este canal de comercialización "permiten achicar el recorrido realizado por los alimentos desde el campo a la mesa".
El ejecutivo resaltó la recuperación del Patio de la Madera y su resignificación en un lugar donde compartir sabores y experiencias, con potencial turístico.
"El objetivo primario fue crear un mercado minorista de cadena corta, donde las organizaciones de productores santafesinos puedan comercializar sus productos en forma directa, y, al mismo tiempo, generar un paseo gastronómico de vanguardia para los rosarinos y para el turismo que visita la ciudad", explicó.
Entre las múltiples opciones, en el almacén se pueden conseguir vinos Nedelton, oriundos de San Rafael (Mendoza).
Quien visite el almacén puede adquirir un paquete de yerba mate con palo de la marca Indio, producida por una pequeña empresa familiar de la zona de Oberá –Misiones– a partir del sistema Barbacuá utilizado por los Jesuitas desde hace 400 años.
De la mano de Fecoagro que reúne a 30 cooperativas, ubicada en San Juan, más 600 familias hacen llegar productos como salsa de tomate, aceitunas, mermeladas, dulces, frutos secos, quesos de cabra, almíbares, tomates deshidratados, entre otros.
Por último, García remarcó que la propuesta de Alma Rural profundiza la acción del programa Del Territorio al Plato, también llevado adelante por el INTA y la Fundación ArgenINTA.

miércoles, 19 de septiembre de 2018

XXX Cata de Vinos San Juan Concurso Nacional: “Nuestros valles: tradición y tecnología”

La XXX Cata de Vinos San Juan Concurso Nacional se realizará a fines de octubre en la provincia cuyana, con el leit motiv "Nuestros valles: tradición y tecnología".
Organizada por el Consejo Profesional de Enólogos y el Centro de Enólogos de San Juan, la Ceremonia de Premiación y Cena de Gala del certamen se desarrollará el 27 de octubre.
De la mano de Coviar y del Gobierno de la Provincia de San Juan, por primera vez se presentó en la Ciudad Autónoma de Buenos Aires (CABA), con la presencia del gobernador Sergio Uñac.
En la actualidad, la Cata, los vinos y el aumento de la tecnología proyectan a San Juan como provincia vitivinícola en un abanico hacia los distintos mercados del mundo.
Cada año, aproximadamente 400 muestras provenientes de provincias vitivinícolas y pertenecientes a más de 100 bodegas, son evaluados por un jurado catador.
En estos 30 años, los vinos premiados incrementaron considerablemente sus ventas en góndola en los días posteriores a conocerse los ganadores de la Cata.
A la Ceremonia de Premiación y Cena de Gala asisten más de 700 personas entre autoridades gubernamentales y del sector vitivinícola, empresarios, bodegueros, enólogos, formadores de precios e invitados especiales.
Si bien la viticultura argentina data de hace más de cuatrocientos años, se desarrolló en gran escala a partir del siglo pasado en distintas regiones y perduró en los valles andinos de las provincias de Salta, La Rioja, San Juan, Mendoza y Río Negro.
La gran amplitud latitudinal, junto a la topografía de los valles andinos incluidos en la misma, condiciona grandes variaciones ecológicas que posibilitan diferenciar áreas agroecológicas donde se cultiva una gran variedad de vides.
Se trata de zonas con inviernos bien marcados, veranos calurosos y buena insolación; y la baja precipitación limita la utilización de riego artificial a partir de ríos o agua subterránea.
Estudios realizados por el INTA permitieron avanzar en el conocimiento de las variedades que implantadas en diferentes zonas han dado como resultado vinos únicos que no reproducen sus características en otras regiones.
En total, la Argentina posee 51 valles, donde trabajan miles de hacedores de la vid que batallan por demostrar el potencial de cada uno de los terruños y de cada una de sus provincias.
A través de los años de desarrollo de la industria y luego de varias crisis que llevaron a la erradicación de miles hectáreas de viñedos, a partir de 1991 las fronteras de Argentina se abrieron para los productores y algunas bodegas se empezaron a modernizar.
Esta etapa se caracterizó por la importación de acero inoxidable para reemplazar las piletas de hormigón, las barricas de roble y nuevas líneas de embotellado y etiquetado.
Además, el intercambio de enólogos e ingenieros agrónomos con distintos países vitivinícolas generó una necesidad de modernizar y adaptar la producción de vinos al mercado internacional.
Debido a la incorporación de tecnología de elaboración, sistema de cultivo, selección de cepaje y nuevos sistemas de comercialización, la industria vitivinícola argentina se ha posicionado en el mercado internacional.
Así, en los últimos años, la industria vitivinícola viene experimentando un desarrollo positivo tanto en el mercado interno como en el externo y desde entonces los vinos argentinos comenzaron a estar en restaurantes y vinotecas de las ciudades más importantes del mundo.
En la actualidad, el vino argentino se produce en las provincias de Mendoza, San Juan, Salta, La Rioja, Córdoba, Catamarca y en las últimas décadas han comenzado a elaborarse en Neuquén, Río Negro, Entre Ríos, Chubut, Buenos Aires y Santa Fe.

martes, 18 de septiembre de 2018

Proponen la creación de la Ruta del Vino Casero y Artesanal de los Valles Calchaquíes
 
El Gobierno de Salta, la Municipalidad de Cafayate, la Delegación Salta del INV, el Centro de Desarrollo Vitícola del INTA, el Museo de la Vid y el Vino y la Asociación Calchaquí de Elaboradores de Vinos Artesanales Caseros (ACEVAC) impulsan la creación de la Ruta del Vino Casero y Artesanal de los Valles Calchaquíes.
En la Sede del Museo de la Vid y el Vino de Salta se presentó ante los productores de vino casero artesanal de Cafayate el proyecto de creación de la Ruta del Vino Casero y Artesanal, una iniciativa de gestión integrada entre los Ministerios de Cultura, Turismo y Deportes, y de Producción, Trabajo y Desarrollo Sustentable salteños.
El proyecto busca estructurar una ruta turística basada en la elaboración de vinos artesanales de los Valles Calchaquíes de Salta, facilitar el desarrollo de una oferta turística sustentada en los emprendedores y elaboradores locales, poner en valor elaboraciones características de la provincia como el vino mistela, y diversificar la oferta turística de la región.
Incluye distintas etapas como las referidas al desarrollo de herramientas, procedimientos y acuerdos para la puesta en marcha de la iniciativa y del desarrollo de la ruta a través de la inscripción de los productores, la atención de los temas legales y de inversión y la comercialización de los emprendimientos particulares y de la ruta en general.
Además se pondrá en marcha el Programa de Capacitación y Entrenamiento a desarrollarse durante cuatro meses que incluye temas referidos a aspectos turísticos, de calidad en la producción, de seguridad en la instancia de elaboración de los productos, para la comercialización y una instancia de relevamiento y tutoría a cada uno de los productores interesados en ser parte de esta propuesta.

miércoles, 4 de julio de 2018

INTA Mendoza: Estudios bioecológicos mejoran el control de la polilla de la vid

Investigadores del INTA Mendoza describieron el desarrollo biológico del insecto, principal plaga que disminuye rindes y calidad de frutos en viñedos, ponen a punto el tratamiento con feromonas en la zona y evalúan estrategias fitosanitarias de bajo impacto ambiental.
La polilla europea del racimo, Lobesia botrana Den et Schiff., es aún una plaga cuarentenaria -que ingresa desde un país a otro donde no existía y se mantiene restringida a una región- para la Argentina, recordaron desde INTA Informa.
Si bien la presencia del insecto tiene epicentro en las plantaciones de vid de Mendoza -donde fue detectado por primera vez en 2010 a través de material vegetal proveniente de Chile-, se halló en producciones de uvas en San Juan y Salta, de berries en Mendoza y de arándanos en Entre Ríos.
“Una plaga puede permanecer en estado cuarentenario a través de diferentes niveles de confinamiento tras el ingreso a un país, y, por su condición, está bajo reglamentación de programas públicos de erradicación”, aclaró Violeta Becerra, responsable del Laboratorio de Fitofarmacia y Manejo Integrado de Plagas del INTA Mendoza.
Pese a las apariciones en otros cultivos y regiones, la Lobesia botrana afecta -principalmente- el rinde y calidad de los viñedos y su control exige -en muchos casos- aplicaciones de insumos, bien ajustadas para evitar la acumulación de residuos en la fruta que podrían provocar el rechazo comercial en los mercados.
En esta línea, investigadores del INTA Mendoza describieron las etapas de desarrollo biológico del insecto y su comportamiento, evalúan la eficacia del tratamiento con feromonas -derivado de la Técnica de Confusión Sexual, la alternativa de control más sustentable hasta el momento- y analizan indicadores de impacto ambiental de distintas estrategias: orgánicas, fitosanitarias y de manejo integrado de plagas con enemigos naturales.
Lograr un manejo eficaz y sustentable de esta plaga requiere “conocer su bioecología a través del año, la presencia de enemigos naturales, las posibles medidas culturales y las herramientas químicas, biológicas o biotécnicas disponibles que permitan disminuir los daños por debajo de los niveles económicos”, señaló Becerra.
La investigadora destacó que “el reconocimiento a campo de todos los estados de desarrollo del insecto es fundamental para realizar las aplicaciones en el momento oportuno de control”.
El principal daño realizado por la Lobesia botrana está dado por las larvas que se alimentan de flores y frutos desde cuaje hasta maduración, con la consecuente disminución de rindes y pérdida de calidad en uvas, sobre todo cuando se destina al consumo en fresco.
Esta acción causa perforaciones y daños en las plantas que facilitan el ingreso de hongos causantes de la podredumbre del racimo.
“El año pasado la lucha contra la plaga fue muy positiva”, resaltó la especialista, quien ponderó “la articulación de diferentes instituciones de gobierno, investigación, universidades, asociaciones de productores y bodegueros para avanzar en la erradicación”.
Desde que la plaga fue detectada en 2010 en Mendoza, la cantidad de hectáreas controladas con feromonas fue en aumento avalado por una ley de ayuda para los productores.
La Técnica de Confusión Sexual facilita el monitoreo y control de las poblaciones de Lobesia botrana a partir de feromonas –integradas por, al menos, 15 compuestos– que imitan el mensaje de comunicación sexual utilizado por las hembras para atraer a los machos.
De las alternativas posibles hasta el momento, es el método de control más recomendado, ya que no deja residuos fitosanitarios en frutos y subproductos, no implica riesgos en las aplicaciones a campo y no daña a otros insectos, enemigos naturales de la plaga.
Para el monitoreo, se utilizan trampas de feromonas, que consisten en dos tapas de cartón, la de abajo con una impregnación engomada donde se coloca una cápsula con feromona femenina para atrapar machos de la especie.
A su vez, con el objetivo de reducir los apareamientos y la reproducción, se emplean difusores que esparcen la feromona en estado líquido en el ambiente del cultivo.
Según las características de la zona, ensayos del INTA Mendoza estimaron que se necesitan 350 difusores por hectárea y un período de emisión de hasta 180 días.
“La feromona volátil satura el ambiente y forma una especie de nube aromática que confunde a los machos y, debido a este exceso de estímulos, no pueden detectar la presencia real de las hembras”, argumentó Becerra.
Otra alternativa es promover el control biológico de Lobesia botrana a partir de la actividad de algunos depredadores -como arañas, coccinélidos, crisópidos y pájaros- o parasitoides naturales de este insecto o de especies de la misma familia.
En todos los casos, se recomienda utilizar fitosanitarios de bajo impacto ambiental que no alteren el ecosistema natural.
Con relación a herramientas químicas, ensayos del INTA demostraron que las pulverizaciones se deben realizar al momento de eclosión de los huevos, antes que las larvas neonatas penetren los granos.
Becerra remarcó que “las estrategias fitosanitarias deben apuntar a generar residuo cero en las frutas y subproductos a fin de cumplir con los estándares de calidad requeridos tanto para el mercado interno como para los de exportación”.

martes, 26 de junio de 2018

Uvas criollas: el INTA Mendoza analizó el origen genético de las vides autóctonas

Los investigadores del INTA Mendoza Gustavo Aliquó y Rocío Torres caracterizaron los genes de 28 cultivares de vides autóctonas, que permitirán diversificar la oferta varietal y agregar valor mediante la venta diferenciada.
En la Estación Experimental Mendoza que el INTA posee en Luján de Cuyo, se conservan cerca de 700 variedades, la mayoría traídas de Europa, pero también vid criollas, localizadas en distintas regiones dedicadas al cultivo de la vid en la Argentina, desde Jujuy a Mendoza.
El ingeniero agrónomo e investigador del INTA Jorge Prieto busca hace más de seis años recuperar y valorizar las variedades autóctonas de vid: “En la actualidad, 33% de la superficie cultivada con vid en la Argentina corresponde a variedades criollas”.
“Si bien, el resto se completa con variedades que en su mayoría son francesas, españolas e italianas y responden a la demanda del mercado mundial de vinos, existe un creciente interés por parte de la industria en la elaboración de vinos diferenciados a partir de algunas de estas variedades”, agregó.
Las variedades criollas son autóctonas porque se originaron en Sudamérica hace más de 400 años, como resultado del cruce natural que se dio entre las plantas de vid traídas por los españoles que originaron una semilla genéticamente distinta, nuevos genotipos.
Hasta hace algunos años, la única forma de diferenciar una variedad de vid de otra era mediante la observación de las características morfológicas de hojas, ápices, brotes y racimos –ampelografía–; ahora puede realizarse mediante métodos moleculares que son más exactos e inequívocos.
“Gracias a la herramienta de análisis molecular, que estudia partes especificas del ADN, las pudimos identificar genéticamente, conocer su origen y los posibles progenitores involucrados de 28 variedades criollas diferentes, de las cuales 18 corresponden a genotipos no conocidos y 10 a variedades ya estudiadas”, destacó Prieto y precisó: “Entre las conocidas se encuentran Cereza, Criolla grande, Pedro Giménez y Torrontés riojano”.
“Además de este grupo existe una gran diversidad, incluso hay algunas que tienen un alto potencial enológico y son poco difundidas”, indicó el especialista del INTA quien apuntó que para la identificación trabajaron con marcadores moleculares validados por la Organización Internacional de la Vid y el Vino (OIV) y por estudios nacionales e internacionales.
El árbol genealógico de la mayoría comienza con Moscatel de Alejandría -de origen griego, traída a América por los jesuitas- y la española Listán prieto -traída por los colonizadores españoles y denominada comúnmente Criolla chica-, recordó , INTA Informa.
Sin embargo, los investigadores del INTA identificaron otras variedades que también actuaron como progenitores y originaron nuevas plantas: “Moscatel de grano pequeño y Malbec, progenitor de dos variedades criollas, lo que nos muestra que el proceso de hibridación continuó hasta después de la llegada de las variedades francesas, a mediados del siglo XIX”.
Además de la identificación y verificación de cada uno de los cultivares analizados, el equipo de investigadores del INTA evaluó las características vitícolas –peso de poda, rendimiento, evolución de la madurez, peso de baya, composición química de la uva– y enológicas –composición química y análisis sensorial de los vinos– mediante la elaboración de vinos a escala piloto.
Por la composición polifenólica, perfil aromático y acidez, los especialistas del INTA comprobaron, por medio del análisis sensorial, que hay muchas de ellas con potencial enológico promisorio, que se sumarían al Torrontés riojano –la única cepa criolla de alta calidad hasta el momento–.
“Con estos resultados esperamos contribuir a diversificar la oferta varietal argentina de vinos mediante el rescate y valorización de variedades criollas con alto potencial enológico”, aseguró Prieto y acentuó: “Así, los viticultores podrán elaborar vinos de alta o media gama y agregar valor mediante la venta diferenciada”.
En este sentido, Gabriel Delgado, director Nacional Asistente de Investigación en Ciencias Políticas, Económicas y Sociales del INTA, señaló que históricamente las uvas criollas se consideraron con un bajo potencial enológico y se destinan a la elaboración de vinos de mesa o baja gama.
Sin embargo, Delgado resaltó que “gracias a esta caracterización podremos tener vinos con ADN argentino, es decir, vinos con variedades propias que no existen en otro lugar del mundo y que nos ayudarán a generar valor con nuestra propia genética”.
“La variabilidad biológica es un aspecto central del mejoramiento genético”, puntualizó Delgado, quien manifestó que la importancia de su rescate y cuidado radica en la falta de esa variabilidad puede limitar el desarrollo de variedades nuevas que solucionen problemas o aprovechen oportunidades presentes y futuras.
Si bien es muy probable que en viñedos y parrales antiguos aún existan variedades desconocidas, también es posible que muchas autóctonas se hayan perdido luego de la implantación de plantas europeas.
En la actualidad, Prieto junto con Gustavo Aliquó, Rocío Torres, Santiago Sari, Martín Fanzone, Elena Palazzo, Jorge Pérez Peña y Simón Tornello continúan recorriendo viñedos antiguos para rescatar más genotipos únicos.
“Para nosotros, la erosión genética que provocó la reconversión de los viñedos implica una pérdida irreparable del patrimonio y diversidad del encepado argentino”, analizó Prieto.
El mantenimiento de la colección de vides tiene entre sus objetivos conservar en buen estado las plantas y evitar pérdidas de individuos únicos.
“Protegemos aquellas plantas que, por sus características, pueden ser importantes en el futuro por su resistencia a sequía, salinidad, enfermedades o porque puedan tener alta calidad enológica”, manifestó Prieto.
En el Instituto Nacional para la Investigación Agronómica (INRA) de Francia se encuentra la colección de variedades de vid más grande del mundo; allí conservan más de 7.800 accesiones, que son materiales vegetales de vid recolectados de distintos lugares.
“Este trabajo de caracterización genética fue confirmado y validado gracias a la articulación que logramos con investigadores del INRA”, afirmó Prieto.
Los primeros resultados de este estudio fueron publicados el año pasado en la Revista Australiana de Investigación en Uva y Vino (Australian Journal of Grape and Wine Research), la edición científica de mayor impacto a escala internacional en temas de viticultura y enología.
Los investigadores avanzaron en la vinificación de los ejemplares más promisorios y se presentaron en Vinandino 2018, el primer concurso del Hemisferio Sur creado por el Instituto Nacional de Vitivinicultura -bajo el marco del reglamento internacional de concursos de la OIV-.
Dos vinos elaborados por los enólogos Santiago Sari y Dolores Pérez en la planta piloto del INTA Mendoza recibieron los máximos galardones: oro para un vino elaborado con la variedad Moscatel rosado y plata para un blend de variedades criollas -Moscatel Amarillo y Moscatel Blanco-.
“Ambos premios demuestran que es posible elaborar vinos de alta calidad enológica con variedades criollas”, destacó Prieto.